
El despacho jurídico de HERNANDEZ & ANDREU ABOGADOS, nace de la aportación de la experiencia acumulada en el mundo del Derecho de sus dos socios fundadores, Arturo Hernández Muntiel y Jorge Andreu Hernández y es esa experiencia la que ha llevado a coincidir en la necesidad de ejercer la abogacía como un servicio basado en la competencia profesional y en el trato siempre directo, generador de la necesaria confianza mutua entre cliente y abogado, y que tienda siempre al mismo fin, el de la satisfacción de nuestros clientes, único baremo indicativo de la viabilidad de un despacho jurídico.
En un mundo cada vez más globalizado, donde prima el anonimato de las grandes estructuras en pos de una supuesta eficacia, este despacho apuesta por el trato siempre personal, necesario para que el cliente sienta al abogado como alguien próximo, al que confía sus problemas jurídicos y por ello personales, aquel al que pueda referirse como “su abogado”, de quien sabe que va a recibir ante cualquier eventualidad el mejor asesoramiento y que estará a su lado en cualquier momento, siempre el mismo, sin sorpresas de tener que tratar con otros abogados distintos del titular, interpuestos o intercambiables.
Es nuestro propósito pues, ofrecer un despacho jurídico integral pero insistimos, estrictamente jurídico y en cualquiera de las ramas del Derecho (civil, penal, mercantil, administrativo) y de sus especialidades (Derecho de familia, de seguros, de sociedades etc.), sin otros quehaceres ajenos al Derecho que puedan distraer nuestro verdadero quehacer profesional, el de la abogacía, lo que no obsta para poder contar puntualmente cuando el caso lo requiera, con especialistas colaboradores externos en otras materias, como la de gestión, la laboral, la de la fiscalidad y/o contabilidad o la de nuevas tecnologías.
Estimamos que al igual que lo expresado por un viejo axioma militar, “si vis pax para bellum”, (“si quieres la paz prepárate para la guerra”), podríamos decir “si no quieres tener pleitos, prepárate para ellos” y eso solo se logra con un previo y adecuado asesoramiento jurídico, ofrecido por un abogado próximo y de confianza, teniendo en cuenta que si el pleito resulta inevitable, el poder contar con el abogado de siempre, es la mejor garantía de obtener la solución más favorable.